Enseñar a la mujer, dicen las citadas literatas, lo siguiente:
- A confiar en si misma y a ser independiente.
- A cocinar y hacer buen pan.
- A fabricar camisas.
- A pintarse con discreción.
- A usar zapatos cómodos y de tacón ancho.
- A lavar y planchar.
- A hacer sus vestidos.
- A hacerse cargo que un peso tiene cien centavos y de que muchos centavos hacen muchos pesos.
- A zurcir medias y a pegar botones.
- A decir si o no, como Cristo manda, y a decirlo con el corazón a la par que con los labios.
- A usar vestidos baratos y a no avergonzarse de ellos.
- A preferir la buena reputación de su novio, antes que su dinero.
- A tener su casa arreglada y cada cosa en su lugar.
- A comprender que cuanto mas se subordinen los gastos a los medios de que se dispone, mas se ahorra.
- A no tratar con jóvenes de mala fama o de mala educación.
- A no franquearse salvando el respeto con los criados.
- A no ir a las tiendas cada día, si no cuando sea menester.
- Que cuando mas se aleja uno de la economía, más se acerca a la pobreza.
- Que un hombre laborioso y de buena conducta vale mas que media docena de pillastres vestidos con elegancia.
- Enseñadles cada día algo de práctico aunque parezca árido que todavía les quedara tiempo para el idealismo.
- Enseñadles que las presiones y las ligaduras no pueden embellecer las formas.
- Enseñadles primero todo lo útil: después si hay tiempo y medios, todo lo bello.
- A ser mujeres primero para el hogar, después para los salones.
- Partid de un principio: el hombre se casa no para agradar y entretener a los demás. Infeliz el hombre que busca mujer para lucirla en salones y teatros.
Lia Jimenez.
Periódico: Morelos nuevo. Enero 9 de 1931.

